Una lectura desde el tacto
La vista seduce, el sonido acompaña, pero es el tacto el que permanece. Es el sentido más silencioso y, quizá por ello, el más emocional. A través de la piel interpretamos el mundo sin necesidad de palabras: lo áspero alerta, lo pulido tranquiliza, lo templado reconforta, lo mate invita a detenerse.
La neurociencia respalda esta intuición ancestral. El contacto físico es capaz de alterar nuestro estado emocional de forma inmediata: ciertas texturas inducen calma, otras despiertan energía y otras generan una sensación de arraigo y permanencia. No hace falta ser sinestésico para comprenderlo. Basta con cerrar los ojos, apoyar la mano sobre un mecanismo y accionar el interruptor: en ese clic, breve, preciso, casi imperceptible, se activa una cadena de sensaciones donde materia, gesto y emoción se encuentran. En Font Barcelona, ese instante es para nosotros el origen del diseño, el punto en el que la relación entre piel y material se transforma en una forma de comunicación.
“Font Barcelona se ha forjado un lugar propio a partir de esta mirada. Su estética atemporal, el respeto por la materia y una amplia paleta de acabados nacen de una voluntad clara: provocar reflexión y conversación en torno al diseño. Accionar un mecanismo es un gesto cotidiano, casi imperceptible. Pero es precisamente en esa repetición donde se construye la experiencia. Desde esta perspectiva, cada acabado se convierte en un pequeño manifiesto sensorial.”
Esta guía nace para leer la materia desde el tacto: para entender cómo se expresa y cómo dialoga con el espacio y con quienes lo habitan.
Cepillado
Su superficie traza un orden visual y táctil donde la luz se distribuye con disciplina. Al contacto, la mano encuentra claridad y continuidad. Transmite control, equilibrio y una sensación de arquitectura contenida.
Satinado
Atenúa el reflejo y amortigua el gesto, ofreciendo una experiencia cálida y cercana. No busca destacar, solo acompañar. Es un acabado que se deja descubrir con el uso, casi en silencio.
Brulé
El fuego ha dejado su huella en una superficie densa, de marcada presencia arquitectónica. El tacto percibe profundidad y solidez, como si el material conservara aún la energía de su transformación.
Patiné
Este acabado se abre al uso y al desgaste. La superficie evoluciona, incorporando el paso de los años como valor añadido.
Martelé
El gesto humano hecho textura. Cada golpe deja una leve irregularidad, un ritmo casi imperceptible que se percibe antes de verse. El tacto reconoce aquí la mano que trabaja, la cadencia artesanal, la belleza de lo no uniforme.
Envejecido
Mate, orgánico, trabajado a mano, este acabado remite, en la colección Balearic, a superficies erosionadas por el viento y la sal. El contacto evoca a la naturaleza y lo mediterráneo.